Para
comenzar a compararlos lo primero que hay que hacer es diferenciar
entre las mentalidades de ambos, en el caso de Android es de código
abierto y está diseñado para distintos fabricantes mientras que iOS es
un sistema operativo cerrado y específico para los dispositivos que
fabrica Apple.
No se puede decir que una filosofía sea mejor que la otra,
ambas tienen sus pros y sus contras. El código abierto supone unos
costes técnicos iniciales muy altos, mientras que la opción cerrada
supone unos fuertes costes sociales a largo plazo.
Seguridad, el gran problema de la apertura de código es la mayor vulnerabilidad ante virus, siempre ha existido la creencia de que iOS era invulnerable frente a los
virus, pero ciertamente se comporta de
una manera más robusta frente a ataques dada la dificultad de acceder
al sistema de archivos que los caracteriza.
Experiencia del usuario más allá de la rapidez, Android
se encuentra un paso por delante ofreciendo posibilidades de
personalización de la pantalla y añadiendo un recurso como los widgets
que conceden al usuario la posibilidad de tener en sus múltiples
escritorios aplicaciones abiertas. La competencia entre unos y otros hace que ambos vayan progresivamente adaptando las mejores funcionalidades. Otra ventaja que ofrece Android es la instalación de aplicaciones de
manera remota, mientras que en iOS es estrictamente necesario el
conectar el dispositivo para tener la aplicación en el dispositivo.
En resumen, aunque muchos puedan pensar que iOS es
mucho mejor y más rápido, en la mayor parte de los casos esta afirmación
viene asociada a los terminales. Si la comparación se realiza sobre
terminales de alta gama que lleven Android, se puede observar que el
rendimiento del sistema operativo no tiene nada que envidiar al de
Apple.
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